Las librerías me hacen llorar

Ya antes en otro espacio, me había referido a lo penoso que me parece que las librerías le den un espacio -que literariamente hablando- no merecen todas esas publicaciones enfocadas a la superación personal. Todos esos librejos que prometen dar soluciones a los problemas de la vida diaria, que tienen las claves que necesitamos para hacernos millonarios o ser el más galán a 50 kilómetros a la redonda. Todas esas publicaciones de más que dudosa calidad literaria acaparan el espacio en los estantes, incluso están apilados en el piso. Esto, como es de lógico, resta espacio y vista a libros y escritores de gran calidad. Cada vez es más difícil hallar de obras maestras como Paradiso de José Lezama Lima, por ejemplo.

Entiendo las razones mercantiles de las librerías; sé que pasa lo mismo que con las tiendas de música: los peores discos son los que más se venden.

Por eso propongo que dediquen sucursales a este tipo de “literatura”. Así los lectores de verdad y no de ocasión no tendremos que abrirnos espacio entre tanta basura llamada “literatura”.