Los procesos de Proceso

Proceso fue una palabra muy común en la década de los setenta del siglo pasado, sobre todo en las dictaduras de latino américa. Proceso fue el nombre que los periodistas que fueron obligados a salir de Excelsior escogieron para la nueva revista que fundaron y con la cual pretendían continuar en el oficio que sabían hacer.

Al paso de los años la revista Proceso fue perdiendo el rigor periodístico que caracterizó a este grupo de periodistas en Excelsior. Tal parece que la guerra declarada al gobierno los hizo perder el norte de lo que es periodismo. Las investigaciones se fueron llenando de “fuentes confiables” cuyo nombre no se podía revelar. Lo cual convertía en verdad infalible cualquier cosa que se escribiera en Proceso. Muchas personas fueron dañadas por este periodismo.

Así que Proceso pasó de escribir sobre los procesos que las dictaduras propinaban a los que no eran afines a los regímenes dictatoriales a crear procesos a políticos, artistas, intelectuales y demás gente que llega al poder en México.

El método es usado una y otra vez: destacar la “investigación” en portada, darle trato de hecho confirmado sin revelar fuentes. A pesar de que sujeto en cuestión y señalado presente pruebas de inocencia, ignorarlas y no darle derecho a réplica. En próximos artículos y números de la revista, volver a las acusaciones siendo que el implicado ha demostrado inocencia.

La revista Proceso le tomó afición a los procesos…tanto que ahora los fábrica.