Hablemos de un tal Rius

Influenciado por mi papá fue que leí a Rius, cuando tenía cosa de 13 años. Primero Los Súpermachos, que eran bastante divertidos. Después Los Agachados y los libros que hablaban sobre la revolución cubana o la rusa. Sus libros, que yo me resisto ahora a llamarlos así, eran un comic bastante ligero de entender. Primero alababa Rius a la revolución rusa y su sistema comunista de exportación, sus planes quinquenales, su igualdad, su inexistencia de variedad de partidos políticos. Luego ya no, luego todo eso ya no sirve. Rius daba “bandazos literarios e intelectuales”. Por eso dejé de leer cosas de Rius. El tiempo me dio la razón cuando muchos de los que el criticaba, políticos corruptos de toda la vida  y que todos conocemos, salen agarrados del brazo de Rius, ya sea pidiendo la devolución de los 43 de Ayotzinapa o defendiendo el supuesto triunfo electoral de AMLO.

Si Rius apoyó al polpulismo de AMLO, que es el Echeverrismo nuevo, luego entonces pasó de ser simpatizante de izquierda, a ser simpatizante del populsmo, que no conoce de ideologías, porque se mueve en todas, según le convenga.

Nadie puede negarle su calidad como caricaturista.

Algún día vendrán por el cura que toca la campana

En un acto de sublime intolerancia el gobierno ruso ha proscrito la obra de predicación cristiana de los Testigos de Jehová. Estos testigos, que en Rusia forman una comunidad de 175 000 predicadores activos, no hacen otra cosa que lo mismo que hacen en todo el mundo: compartir de forma pacífica sus creencias basadas en la Biblia. Los testigos de Jehová ya habían sido perseguidos antes por manifestar sus creencias durante el periódo de la extinta URSS. Muchos fueron encarcelados y enviados a Siberia, como se hacía con los peores enemigos del régimen estalinista. El triunfo de la democracia suponía un aire de libertades, entre ellas la religiosa. En un principio fue así y a los testigos se les permitió celebrar incluso asambleas internacionales. Pero de unos años para acá han sido acosados, perseguidos y acusados de extremistas. Sí, el mismo adjetivo con el que se califica a los terroristas del estado islámico, aquellos que matan personas, violan, infunden temor en la población. Poner a los testigos en la misma bolsa en la que se pone a los señores del estado islámico es, además de una ofensa, un exceso.

El máximo tribunal ruso ha declarado proscrita la obra de predicación y los testigos deben ahora entregar las propiedades, oficinas, lugares de culto, almacenes, etc al gobierno. Si un testigo habla con alguien más de sus creencias, puede ser detenido y puesto en prisión. El señor Putin no se ha enterado que la llamada “cortina de hierro” ya cayó. Quizá en una de esas y resucite los fatales planes quinquenales con los que la URSS destruía su economía.

A partir de que la noticia se hizo global los testigos han padecido burlas en todo el mundo. Lo que no alcanzan a ver estos burladores, es que este hecho es más preocupante de lo que parece, pues así como se proscribió la obra de los testigos, se puede proscribir la obra de cualquier otra confesión religiosa. Quizá algún día, muy de mañana, vengan unos policías con el fin de detener al cura de la iglesia que toca las campanas llamando a misa. ¿La razón? una muy sencilla: por escandaloso, pues despierta a los habitantes con el toque de las campanas.

Cabría que todos hiciéramos una reflexión sobre por qué gobiernan los intolerantes. La respuesta está en nosotros mismos.

En lo personal no me molesta que el cura toque las campanas, como tampoco me molesta que el judío guarde el shabbat o que el musulman lea el Corán o que el yogui medite en un parque. Lo que me enojaría en gran manera sería que un día ni el católico, ni el judío o el musulman o el yogui hicieran aquello que les hace feliz.

Ahora que los testigos rusos no pueden predicar libremente ni reunirse, ni compartir sus creencias, ahora sí estoy lleno de rabia.

EU también es región 4

Estados Unidos es muchas cosas. Una gran extensión de terreno,  tierra de emprendedores, de gente trabajadora, de innovadores en los campos de la ciencia y la investigación; ciudades modernas y con servicios públicos adecuados… pero también es cuna del pseudo cristianismo puritano, que es racista. También es Estados Unidos el lugar de la intolerancia, de hipocresía en cuanto a las drogas; de la soberbia de sentirse con el mandato divino de arreglar el mundo… y en ese andar demuestran que también padecen de los mismos males que el tercer mundo o región 4, para ponerlo en términos más modernos.

Su flamante nuevo residente se pelea con todo mundo, es como los dictadores o autócratas de latinoamérica que manotean y gritan a la menor provocación. La nueva administración está llena de incompetentes -su presidente es un hombre de negocios que se ha ido a la quiebra ¡siete veces!- que desconocen protocolos y formas; inventan masacres, amenazan con apuntar nombres de las naciones que no estén con ellos. Vamos, esas cosas ni Videla, ni Pinochet, ni Trujillo.

El país que más se ha beneficiado con la globalización, tiene a un gobierno que la maldice, que la odia y se avergüenza de ella. Ellos, que han tomado los beneficios por la buena o por la mala, se dicen abusados por países como México.

Siempre he creído que la historia de Estados Unidos es como una película, pero ahora creo además que es una de esas infames de serie b. Lo que acá conocemos como churro. Los ciudadanos estadounidenses no saben ni cómo se metieron en eso, y peor aún, no tienen la menor idea de cómo salirse.

Hay los que dicen que no llega a 10 meses en el poder, hay otros que dicen que solo serán 4 años.

A saber.

La izquierda mocha

La izquierda mocha

y gustosa de los culebrones

Alejandro Arrieta
La periodista más radical de México y la revista de análisis político más influyente del país, han unido fuerzas y recursos para elaborar llevar a cabo una investigación sobre un tema que, sin duda, debe preocupar -o al menos así lo creen la periodista y la revista- a los mexicanos: si la boda eclesiástica del presidente  y su mujer es válida o no. Nótese que no es el matrimonio que se inscribe y del que queda registro en el juzgado civil. No. Aquí el que es objeto de investigación es el eclesiástico, que en México, gracias a las leyes de Reforma, tiene un significado meramente simbólico. El matrimonio válido es el civil, el que se contrae ante un juez representante del Estado. El otro es una mera bendición que reciben los creyentes. Si así son las cosas ¿Por qué importa tanto a la periodista y a la revista Proceso?

Para ningún mexicano medianamente informado es un secreto que tanto Carmen Aristegui como Proceso se traen una suerte de “guerra” con el gobierno. Esta investigación lo confirma. ¿En qué ayuda al país que el presidente sea casado o no por la religión de su preferencia? Sin duda que en nada. Pero si hace escándalo, ruido y este ruido mantiene en estado agitado a las redes sociales.

Si fuera un tema de favoritismo a ciertos grupos empresariales, como fue el caso de la llamada Casa Blanca, se entiende que el propósito de la investigación es mostrar a la sociedad la corrupción con la que el gobierno se maneja. Pero no se sabe la razón por la que una revista de análisis político y una periodista con gran reconocimiento hacen una investigación que más bien pertenecen a la prensa rosa.

Cosa curiosa que este tipo de investigaciones tengan a la izquierda mexicana muy intrigada y alarmada sobre los asuntos espirituales del presidente. Seguramente esa izquierda pro aborto, pro matrimonios del mismo sexo y pro legalización de las drogas acude cada domingo a misa y comulga sin falta.

Cosa curiosa que esa izquierda que tiene a Benito Juárez como a uno de sus santos laicos, se olvide de las leyes de Reforma, en las que se establecen perfectamente y con claridad las cosas que son del César y las que son de Dios.

A esa izquierda le sobra pose y le faltan lecturas.

Animales sin circo

Sin duda, es muy lucidor y apantalla a las masas que un buen día declares que estás contra el maltrato de los animales. El pópulo aplaude ese gesto tan noble. Sientes al instante esa inyección de vitamina a tu vanidad y decides ir por más. Ya está, propones que esté prohibido el uso de animales en circos y demás espectáculos. Como además eres militante de un partido -en realidad una franquicia- que se dice ecologista, pues ya la tienes hecha.

Como de un tiempo para acá a los políticos les ha dado por emular todo aquello que entienden por vanguardista, sin importar si es aplicable a nuestra sociedad, ya sea por economía o costumbres, pues no faltaron los que se se sumaron a la idea. Así que quedó aprobada la iniciativa: no más animales en circos y espectáculos.

La pregunta que no se hicieron -o no quisieron hacerse- fue ¿De verdad todos los circos maltratan a los animales? Generalizar es malo, nos enseña la escuela. Pero estos señores políticos lo hicieron. Así no solo dejaron sin hogar a todos esos animales, sino que practicamente hirieron de muerte al espectáculo circense.

Hubiera sido mucho mejor haber implantado una severa regulación que castigara el maltrato de los animales que se emplean para espectáculo. Pero no prohibir su uso. Mantener a un animal como los que traen los circos no es económico y son los empresarios circenses quienes asumían esos costos porque era rentable para sus shows. Ahora no hay quién los mantenga ni alimente. El gobierno no es opción porque ni siquiera puede garantizar el cuidado de los que están en los zoológicos.

Todo esto viene a cuento porque en Puebla están comenzando a dormir a los animales, por la imposibilidad de poderlos mantener.

Aquí es donde podemos entender el gran daño que puede hacer a la sociedad una política pública oportunista. Pero también el apoyo a la misma por parte de una masa desinformada e incapaz de usar el raciocinio. Esta masa adopta todo aquello que entiende por moda, sin mirar las consecuencias.

Schopenhauer decía que poco podemos esperar de un hombre -o una mujer- que manifestaba poco amor hacia los animales. Y le sobraba razón

 

El Estado laico

fco

Nada tengo yo en contra de la visita que don Francisco -el papa, no el presentador- hará a México. No soy católico, es cierto, pero sí ecuménico. Creo en un cristianismo dialéctico en el que podamos intercambiar opiniones y sentires todos los cristianos… y los que no lo son. Siempre hace falta la visión del otro, del que no comulga con nosotros. La fe, como dice Durkheim, requiere debate.

Por otro lado, considero que esos encuentros religiosos son positivos para la población, en este caso católica. Nunca sobran los mensajes que llaman a la paz, al amor, a la buena voluntad. Mucho menos en nuestro país.

Pero como una cosa no significa la otra, no considero correcto que el dinero público patrocine este tipo de visitas. Primero, porque aunque una gran mayoría sí lo es, no toda la población es católica. Y  seundo, sin recurrir a lugares comunes, ese dinero que se piensa invertir en esa visita, bien puede emplearse en otras cosas mucho más urgentes. No soy yo quien diga cuáles, pero necesidades no nos faltan.

El caracter laico de un Estado no radica en el desconocimiento de los credos, sino en la aceptación y el respeto de todos, siempre y cuando estos credos no contravengan las leyes o los derechos de los ciudadanos. Pagar una visita de un líder religioso es asumir que la religión de todos los ciudadanos es una. Lo cual, como es evidente, no es así.

Las convenciones que tienen los distintos grupos evangélicos son pagadas por sus propios miembros, al igual que las asambleas que realizan los testigos de Jehová o los mormones. No vemos al presidente o a los gobernadores o alcaldes ofreciendo apoyos económicos a dichas actividades. Y que bueno que así sea, es lo correcto. Eso es un Estado Laico.

Tristemente a estas alturas de la vida y en este 2016, vemos como nuestros gobernantes, no importa si de derechas, izquierdas o centro, se olvidan de la separación iglesia-estado y se convierten en unos monaguillos más.

Noroña en su laberinto

No es malo ser de izquierda o pretender serlo, o decir que nos sentimos cómodos con esta ideología. Tampoco lo es decir que somos de derecha. Vamos, que a estas alturas del partido podemos asumir la posición política que más nos plazca… o ninguna, que también se vale.

La derecha, como es sabido por todos, gusta de que se le reconozca con la capacidad de generar prosperidad, pareja o dispareja, ese ya es otro cantar. La izquierda, en cambio, promete distribuir de forma equitativa la riqueza que ya antes ha producido la derecha… o la pobreza, en el caso que le haya antecedido otro gobierno de izquierda. La derecha en aras de producir riqueza “deja pasar” la corrupción. Se hace de la vista gorda y cuando la presión es mucha va por uno que otro y los mete a la cárcel y listo. Que siga todo en marcha. La izquierda en cambio, gusta de subirse a un banco de autoridad moral, señala los despilfarros y triquiñuelas de la derecha. Se llena la boca de señalar todo lo inmoral de la política. Señala políticos corruptos, empresarios avaros, funcionarios poco éticos. Todo está podrido bajo su óptica, pero nada que no tenga solución… en cuanto ellos lleguen al poder.

Gerardo Fernández Noroña es un político que se asume de izquierda, pero en la práctica emplea métodos fascistoides. No respeta la opinión del oponente, no debate ideas sino lanza ofensas, no argumenta. Bloquea a usuarios de Twitter cuando lo cuestionan. Suele lanzarse sobre ciertos personajes a la descalificación y ofensa.

Noroña es el mejor ejemplo de esa izuqierda mexicana que se atraganta al hablar de moral. Ex diputado que salvo colaboración en un sitio de internet de noticias, no se le conoce trabajo alguno. Dice que vive de vender libros de segunda mano… en un país en el que el grueso de la población no es afín a la lectura, no parece próspera esa actividad. Hace unos días, Noroña decía que solo contaba con 400 pesos en su cuenta bancaria… y se va al fin del mundo, en un viaje en la temporada más cara del año. Cuando el viaje trasciende en los medios -una vez que el propio Noroña lo hizo público en su cuenta de Twitter-, Noroña dice que el viaje no lo pagó él, sino su cuñado, un maestro universitario, con familia. Un maestro universitario que no gana más de 15,000 00 pesos al mes puede pagar un viaje cuyo costo es de aproximadamente medio millón de pesos. Sin duda, este maestro universitario sabe hacer rendir el dinero. Noroña dice que lo que le molesta a sus detractores es que gente del pueblo pueda hacer un viaje como el que hace. ¿A poco solo los oligarcas pueden viajar? se pregunta. Pero no explica como el sueldo de ese maestro universitario pudo costear el viaje de su familia y de Noroña como invitado. Como sucede siempre, el que pide cuentas a todos nunca gusta de darlas cuando se las requieren.

Como ya se sabe el camino, Noroña dirá que son ataques de los enemigos de su lucha y así.

Quizá y sí, la moral es solo ese árbol que da moras, como lo dijo hace décadas una pintoresca mujer.

Papa Francisco visitará México

Dos veces lo invitó el presidente Peña Nieto y dos veces don Francisco -el llamado papa, no el presentador chileno- se mostró evasivo. Cordial, pero evasivo. Dicen que aquellas veces rechazó la invitación porque él quería visitar ciertas zonas del país que resultan algo incómodas para el gobierno. ¿Tlatlaya? ¿Iguala? No lo sabemos. También se dice que quería realizar más o menos el mismo recorrido que hacen los migrantes que viajan en el tren de carga mejor conocido como “la bestia”. Suena creíble, si tomamos en cuenta que este papa muestra mucha empatía por los migrantes de todo el mundo.  Debo advertir al lector que yo no soy católico, nunca lo he sido, ni lo seré, pero simpatizo con muchas cosas buenas que hace la iglesia católica por el mundo, como las misiones de caridad. Hay otras cosas que no me gustan mucho, pero eso no es la razón d emi texto. Así que volviendo al tema, debo decir que a mi me da mucho gusto que venga. Más allá de ser el líder de cientos de millones de católicos, es un hombre bien intencionado, honesto, sencillo, de pensamientos y razonamientos muy profundos y que logra aterrizar para que la mayoría que lo escuchamos o leemos, lo podamos entender. Eso siempre se agradece. Además de espontáneo, es un ministro que sabe vivir de acuerdo a los tiempos. No relaja la doctrina -o enseñanza, como le llamamamos los que no somos católicos- por ser popular. Más bien la explica para las nuevas generaciones. Como Cristo explicó a sus discípulos lo que los profetas, siglos atrás habían dicho. Lo repito.  A mí me da gusto que venga.

Los políticos son esa mala carroñera que busca sacar ventaja de cualquier cosa, hasta de una visita pastoral. Ya podemos ver a los líderes del senado y de la cámara de diputados peleándose por dónde debe presentarse el papa, si en la cámara de diputados o en la de senadores. Digo, con tantos pendientes en ambas cámaras, y estos señores ocupándose de una logística que no les compete. Aparte, que yo recuerde, ellos son los representantes de una nación que en su constitución se reconoce laica. Pero así son las cosas con los políticos. Yo me pregunto: ¿el papa podrá beber de esa copa?

Estoy seguro que hablar ante políticos es una de esas cosas que se le indigestan a este papa. Qué barbaridad, es muy seguro que tenga que ir a hablar a la cueva de Alí Babá.

Los procesos de Proceso

Proceso fue una palabra muy común en la década de los setenta del siglo pasado, sobre todo en las dictaduras de latino américa. Proceso fue el nombre que los periodistas que fueron obligados a salir de Excelsior escogieron para la nueva revista que fundaron y con la cual pretendían continuar en el oficio que sabían hacer.

Al paso de los años la revista Proceso fue perdiendo el rigor periodístico que caracterizó a este grupo de periodistas en Excelsior. Tal parece que la guerra declarada al gobierno los hizo perder el norte de lo que es periodismo. Las investigaciones se fueron llenando de “fuentes confiables” cuyo nombre no se podía revelar. Lo cual convertía en verdad infalible cualquier cosa que se escribiera en Proceso. Muchas personas fueron dañadas por este periodismo.

Así que Proceso pasó de escribir sobre los procesos que las dictaduras propinaban a los que no eran afines a los regímenes dictatoriales a crear procesos a políticos, artistas, intelectuales y demás gente que llega al poder en México.

El método es usado una y otra vez: destacar la “investigación” en portada, darle trato de hecho confirmado sin revelar fuentes. A pesar de que sujeto en cuestión y señalado presente pruebas de inocencia, ignorarlas y no darle derecho a réplica. En próximos artículos y números de la revista, volver a las acusaciones siendo que el implicado ha demostrado inocencia.

La revista Proceso le tomó afición a los procesos…tanto que ahora los fábrica.

Respetémonos (que no es poco)

“Sigan con el ojo por ojo, y pronto todos seremos tuertos”. -Mahatma Gandhi

En el libro del Apocalipsis –que en español significa Revelación- se habla de cuatro jinetes. Uno de ellos clama por un poco de alimento a cambio del sueldo completo. La versión mexicana quizá pida menos que eso, pero más difícil de otorgar: respeto.

Los ciudadanos de este país tenemos profunda escasez de respeto. Pasamos por encima de todos y de todo, sin importar a quien molestamos o perjudicamos. Cerramos avenidas, autopistas, calles, sin apenas mediar en los daños y las afectaciones que causemos a personas que no nos la hicieron, pero que son los que irremediablemente la han de pagar.

Aquí estamos todos y cabemos y seguimos, solo porque la gracia de Dios es grande. Algunos, los resentidos de todo y por todo; los que acuden a la bola sin saber a qué van; los abajofirmantes, señores feudales de la sapiencia y la razón; los que justamente protestan pero yerran en la estrategia. en fin.

Algo tenemos que hacer como sociedad que aspiramos ser. Hace tiempo nos preocupaba ser un estado fallido. No vayamos tan lejos. Mejor ocupémonos por no ser seres humanos fallidos, carentes de todo respeto y dignidad.

Porque el que no sabe respetar el entorno que le rodea se está inmolando y no se da cuenta.

Pues eso.