El mejor medio maratón

Sin duda el mejor medio maratón que se organiza en la CDMX es el que cada año, en la última semana de setiembre -a mi me gusta más así, setiembre, como lo escriben en el sur- se lleva a cabo en las instalaciones del campo militar número 1. Una ruta muy limpia y demandante. Con cuestas y bajadas que representan todo un reto para los corredores, sobre todo para los que acostumbran entrenar en superficies planas. Las diferentes unidades  militares animan a los corredores desde sus posiciones. Algunos dan palmadas de aliento, otros chocan la mano. En el estadio de futbol americano los corredores dan la vuelta a la pista, mientras las jóvenes porristas hacen piruetas en el aire. Para algunos, el medio maratón de la Sedena es más demandante que el Maratón de la CDMX. Para todos es una fiesta que se corona con una medalla y una dona glaseada que sabe a gloria después del recorrido de 21 kilómetros.

La inscripción es de las más peleadas del año. Algunos la llaman “los juegos del hambre” y tienen razón. Pero si nose alcanza número, no pasa nada, pues la ruta bien se puede correr sin él. El chiste es no perderse este evento. Al final todos, con número o sin él reciben medalla si hacen el recorrido completo.

Así que para este domingo hay que prepararse con la ropa para correr, los tenis y una buena playlist.

Y en la ciudad llueve

Gente entra, gente sale del metro. No con la urgencia habitual, pero sí con la misma añoranza de hallar un lugar disponible para sentarse. Nada. No hay fortuna para ninguno de los recien entrantes. No va lleno como de costumbre, atascado. No. Pero todo los asientos van ocupados. Un joven que va leyendo le cede el asiento a una anciana que le agradece el gesto. Nadie más. Señoras cargan bebés en los brazos pero nadie les da el asiento. Todos se hacen los disimulados. Hacen como que atienden el móvil o que van durmiendo. Lastimosamente está ciudad es cada vez más indolente, más insensible. Qué le vamos a hacer, quizá piense el joven que cedió el asiento. Lo que tenía, lo he dado. A un niño le da por meter la mano en el empaque de la puerta, justo cuando va a cerrarse y el grito espanta a todos. El incidente hace que el  metro se detenga unos minutos, lo que en el calor humedo se hacen eternos. Y, por supuesto, no hay que olvidarnos de los vendedores ambulantes que en fin de semana caen en cascada. Hay que ganarse la vida, no hay de otra.

Llueve en la ciudad, tarde de sábado de septiembre. La gente no teme a la lluvia sino a los temblores. Así las cosas. En esta ciudad nunca nos aburriremos.

La generación cansada

En una  plática, mi esposa me comentaba que un joven le confió que a sus 20 años ya se sentía cansado. Así, tal cual. Cansado. De qué, quizá de todo, de la vida, del clima, de la política, tal vez hasta del amor… o de su ausencia. El caso es que lo dijo así. Mi esposa, que tiene una facilidad increíble para comprender a las personas, se soprendió de lo que este joven le acababa de decir. ¡Cansado a los 20! a la edad en que los de otras generaciones nos queríamos comer el mundo, hacer una revolución, enamorar a todas las chicas o bailar todas las canciones. 20 años es muy pronto para desear tirar todo al bote de la basura. Quizá se renuncia a un sueño cuando por más que nos esforzamos,  no obtenemos lo que anhelamos. Pero a los 20, los sueños apenas están brotando. Esta generación es muy privilegiada en comparación a las anteriores, pero como dice el chiste moderno:  está generación, definitivamente no hallará la cura para el cáncer. Y no lo hará porque es apática, insensible y fría. Nada les emociona, nada les contenta, nada les sorprende. No tienen una base muy espiritual, de hecho no ven  necesario creer en algo, luego entonces no tienen fe. El movil o la tableta les aburre, siendo que es la ventana a el conocimiento abundante e inmediato que los de otras generaciones ni siquiera imaginamos. Yo estaba hecho cuando encontraba un caset en el que podía grabar dos horas de música. Y me sentía importante cuando  mis amigos me pedían que les grabara un caset con música de mi colección. Ahora ni siquiera tienen que hacer eso. Abren Spotify y me miran como a una reliquia.

Y para finalizar he de decir que pensando un poco, llego a la conclusión de que es lógico que este joven y su generación se sientan así. Todo lo tienen fácil e inmediato. Ya hasta la diversión la tienen a su placer. No tienenqué esperar una progrmación. Pero como nada es gratis. Toda esa comodidad es a cambio de su estado emocional.  Esta generación es más deprimente que las anteriores, estresada y solitaria. Están, sí, quizá con papá y mamá. Pero en un pequeño mundo aparte, extraviados. Viajan en la soledad que les proporciona un equipo electrónico, unos audífonos y una red social. Después de medio reír con los memes de moda, se pierde el entusiasmo por vivir. Al menos eso piensan estos jóvenes-viejos de apenas 20 años.

Correr: día 8

A veces se corre de forma un tanto inapropiada, si se puede decir así. El corredor amateur no vive del correr, razón por la cual debe trabajar para ganar el sustento. En mi caso, cuando debo cerrar un contrato y esto me impide hacer mi entrenamiento del día. Debo usar el ingenio y ver la manera de correr aunque sea un poco, sin que parezca un loco o un ladrón. Si puedo, me llevo un short y me cambio al salir de mi compromiso profesional, sino, entonces no queda de otra, correr con lo que llevo puesto. Correr con camisa y mezclilla es muy distinto a cuando se corre con playera y short de tecnología. La gente lo mira a uno con extrañeza. Justo como miran al personaje de Will Smith en la inolvidable película En Busca de la Felicidad. Pero cuando se está entrenando para una carrera seria, y el maratón vaya que lo es. Lo que piense la gente debemos dejarlo en un segundo plano.

5 Kilómetros a camisa, pantalón de mezclilla y morral colgando. Ah, pero eso sí, con contrato  firmado.

De vuelta al ruedo

Esa frase describe la terquedad del torero por volver a aquello que lo apasiona -más allá de si es arte o crueldad, ese no es el tema en esta publicación-. Al actor le pasa lo mismo, bueno, al actor de cepa, no al figurante de cara bonita, que lo mismo se cree actor que cantante. También al corredor, profesional o amateur. El corredor no vuelve al ruedo, sino a la pista o parque o asfalto, pero de que vuelve, vuelve.

Yo, que casi voy a hacer 30 años en el negocio de la actuación, me he auto retirado unas cuantas veces. La más reciente, hace cosa de unos 5 años. No fue por mucho tiempo, acaso un mes. Pero en esos días me enfermé. Me deprimí y, si no hubiera sido por el té de azhares, no sé en que hubiera parado, porque ya hasta miraba a mis hijos y me despedía de ellos en mi mente y en silencio.

Cuando no salgo a correr no me pasa eso. Cuando no corro tengo un cierto sentimiento de culpa, porque hay veces que es por flojera que no lo hago, por culpa de una serie de Netflix que traigo atravesada o por algo por el estilo.

Este año he corrido poco, pero lo poco que he corrido, he sido feliz. La lesión de la rodilla ya se fue. Gracias a que cambié mi manera de correr. Estaba adelantando mucho el pié eso es lo que crea la lesión. Claro que también el uso de huaraches ha contribuido a la recuperación.

Sé que no debe hacerse de esta manera, pero es que de verdad quiero correr el Medio Maratón CDMX. Nadie debería correr un medio maratón con poco menos de una semana de entrenamiento.

Lo hago porque me he evaludo y considero que sí lo puedo lograr y en un buen tiempo.

Tengo al final de cuentas, la necedad del torero.

Y  como de aquí se viene el Maratón CDMX, seguiré escribiendo sobre mis entrenamientos.

Con la religión hemos topado, Sancho

He sido condenado al infierno por los de la Luz del Mundo, corrido de un templo católico por un cura de los de Charbel, por usar pantalones de mezclilla; he sido acusado de “enseñar falsedades” por un supuesto hermano en la fe, cuando lo único que hice fue emplear una versión distinta de la Biblia; también un anciano de mi congregación casi se ha rasgado las vestiduras por mi culpa, pues cometí el sacrilegio de discursar con zapatos tenis de color negro. La última, la reciente, es que se me acusa de andar contando algo que apareció en una de nuestras publicaciones recientes, los que me acusan o no lohan leído o no lo recuerdan, pero me acusan de compartirlo con alguien. Solo digo lo que es verdad y que se puede verificar porque está en nuestro sitio oficial. Pero debe ser mentira, porque como ellos lo desconocen, por el motivo que sea, pues no es verdad. Luego entonces, yo difundo mentiras.

Kafka, revive y conviérteme en un personaje.

Según las directrices de la congregación a la que pertenezco, quien difunde falsedades o tergiversa el mensaje bíblico, se le llama apóstata. Así que de esto me andan queriendo acusar, pues me han clasificado de “inactivo”. Y como soy inactivo, lo que yo digo no vale, aunque sea verdad.

Tengo como probar que lo que he compartido es verdad. Luego entonces no soy apóstata. Pero ¿cómo hemos de llamar -además de ignorantes- a los que me acusan y que no están al tanto de las publicaciones recientes, siendo que a ellos les corresponde enseñar a los demás? Si fueran un poco modestos, deberían comprobar lo que he difundido y reconocer que debido a su nuloesmero por estudiar, deberían renunciar a la responsabilidad que ostentan. Pero no, no lo harán, porque gustan de autonombrarse “principes de la congregación”.

Pues eso.

 

Las revistas necesarias

En otra publicación anterior me refería a las revistas científicas que se editan en México. Ahora hablaré un poco de la travesía que es encontrarlas. Es toda una odisea hacerlo. En teoría las venden en Sanborn’s, Librerías UNAM y en el Fondoe de Cultura Económica. Sólo en teoría, porque los empleados del “fondo” no tienen ni idea de “qué revistas hablo”. Los de la librería de la UNAM dicen que sí les llegan, pero que tardan. Humm. Salvo la ¿Cómo ves? que también edita la UNAM y esa sí está en puestos de periódico puntualmente, todas las otras padecen de graves problemas de distribución. Ya mandé un mensaje a los de Revista de la universidad. Ya respondieron, muy cordialmente y agradeciendo mi interés. Dicen que andan en eso, que esperan pronto mejorar la forma en que se distribuye su revista.

Es una lástima que si en México se editan revistas muy buenas sobre ciencia, arte y literatura por parte de las instituciones públicas, no se les de la difusión que se merecen. Digo, está muy bien que en CU “seguro la consiga”, pero vamos, no toda la Ciudad de México ni todo el país es CU. Qué más quisiéramos.

Penosamente el trabajo intelectual de las mejores mentes del país se ve acotado en el propósito de ser leído el trabajo preparado diligentemente por cuestiones burócratas.

II

En mi búsqueda afanosa de los nuevos números de las revistas, visité media docena de Sanbor’s. En uno de ellos, un joven dependiente me preguntó que para qué quería yo tantas revistas. Pensé en una respuesta jocosa, pero me contuve. ¿Para qué se pueden querer tantes revistas? Vayamos más allá: ¿Para qué tantos libros? Quizá este joven tenga razón. Para qué perder tanto tiempo en buscar revistas y libros en los que nos llevaremos aún más tiempo en leer. En el transporte, por ejemplo, si no dedicara ese trayecto a la lectura, bien podría ocuparme en dormir mientras llego a mi destino. Podría dormir tan profundamente hasta babear. Sin tantas revistas ni libros, podría hablar de las catásfrofes pamboleras de la selección nacional. Podría beber cerveza hasta tener una panza descomunal. Podría hacer múltiples grupos de amigos en WhattsApp y compartir videos de niños cayéndose y borrachos haciendo el ridículo. Sería divertido.

Pero no dije nada de eso al dependiente. Mejor le respondí con otra pregunta. Le dije que si había algo en la vida que le llamara la atención. Me respondió que los relojes. Bien, le dije, aquí ustedes venden una revista que se especializa en relojería, si él la leyera en cada número que sale publicada, con el tiempo tendría un conocimiento sólido sobre relojería, más allá de marcas y precios. Ya con más confianza me dijo que a el no e gustaba la sección que le habían asignado, que preferiría estar como vendedor -como no- en el departemento de relojería. Pues si estudias sobre la historia de la relojería quizá te puedan dar con el tiempo la oportunidad de estar allí, le dije. ¿Usted cree? me dijo. Claro, estoy seguro, cuando tengas los conocimientos seguro lo harán, porque los clientes siempre valoran a los vendedores conocedores de los productos que ellos buscan. Eso da confianza.

No hubo necesidad de explicarle más para qué sirven tantas revistas.

Las revistas de ciencia en México

Buscando información en la red y en libros para escribir algunos artículos sobre ciencia, específicamente de los temas de genética, eugenesia y bioética, di  con las revistas que publica la UNAM y la Academia Mexicana de Ciencias. Debo decir que me sorprendieron gratamente tanto la calidad de investigación y la forma en la que están redactadas: sin pastosidad, pero sin relejar el lenguaje técnico. Además de lo anterior, la calidad de impresión.  La revista Ciencias, que es editada por la Facultad de ciencias de la UNAM es graficamente excelente. Sus ilustraciones están ampliamente cuidadas y van acorde al tema del que se trata. La que edita la Academia Mexicana de Ciencias se llama -cómo no- Ciencia. Es más técnica que la de la UNAM pero la calidad gráfica es muy buena. En ambas los requisitos para la publicación de artículos son rigurosos. Los artículos a veces esperan hasta un año en ser publicados, pues un equipo de especialistas se encarga de corroborar la información. Si es necesario, se le hacen observaciones o sugerencias al escritor. Ambas revistas tienen un precio bastante módico: 40 pesos. Si tomamos en cuenta la calidad del producto tanto en contenido como en impresión. Por si fuera poco, sus contenidos están en línea disponibles para todo público de manera gratuita.

Revistas como Letras Libres, Nexos, Gatopardo Algarabía y otras, tienen un precio más elevado y la calidad de impresión no compite con estas de ciencia.

El único problema que veo en estas revistas y que al igual pasa con la Revista de la Universidad, es el problema con la distribución. Tardan mucho en ser surtidas en los lugares de venta, incluso en las librerías de la UNAM. Obsesivo como soy, busqué los nuevos números en tiendas Sanborn’s, Librería UNAM y en el Fondo de Cultura Económica. En todas tuve la misma respuesta: tardan en llegar.

Solo en Sanbor’s de eje Central, no el los azulejos, sino el que hace esquina en calle Tacuba, encontré la nueva Revista de la Universidad. Las de ciencia son más difíciles porque bien a bien no tienen una fecha de salida. Esto me devuelve a la realidad porque al final de cuentas la distribución corre a cargo de la burocracia, con todo lo que esto significa.

Pero de algo sí estoy seguro, cuando encuentro una, la compro y salgo contento y orgulloso pues sé que he hallado un tesoro.

Algún día vendrán por el cura que toca la campana

En un acto de sublime intolerancia el gobierno ruso ha proscrito la obra de predicación cristiana de los Testigos de Jehová. Estos testigos, que en Rusia forman una comunidad de 175 000 predicadores activos, no hacen otra cosa que lo mismo que hacen en todo el mundo: compartir de forma pacífica sus creencias basadas en la Biblia. Los testigos de Jehová ya habían sido perseguidos antes por manifestar sus creencias durante el periódo de la extinta URSS. Muchos fueron encarcelados y enviados a Siberia, como se hacía con los peores enemigos del régimen estalinista. El triunfo de la democracia suponía un aire de libertades, entre ellas la religiosa. En un principio fue así y a los testigos se les permitió celebrar incluso asambleas internacionales. Pero de unos años para acá han sido acosados, perseguidos y acusados de extremistas. Sí, el mismo adjetivo con el que se califica a los terroristas del estado islámico, aquellos que matan personas, violan, infunden temor en la población. Poner a los testigos en la misma bolsa en la que se pone a los señores del estado islámico es, además de una ofensa, un exceso.

El máximo tribunal ruso ha declarado proscrita la obra de predicación y los testigos deben ahora entregar las propiedades, oficinas, lugares de culto, almacenes, etc al gobierno. Si un testigo habla con alguien más de sus creencias, puede ser detenido y puesto en prisión. El señor Putin no se ha enterado que la llamada “cortina de hierro” ya cayó. Quizá en una de esas y resucite los fatales planes quinquenales con los que la URSS destruía su economía.

A partir de que la noticia se hizo global los testigos han padecido burlas en todo el mundo. Lo que no alcanzan a ver estos burladores, es que este hecho es más preocupante de lo que parece, pues así como se proscribió la obra de los testigos, se puede proscribir la obra de cualquier otra confesión religiosa. Quizá algún día, muy de mañana, vengan unos policías con el fin de detener al cura de la iglesia que toca las campanas llamando a misa. ¿La razón? una muy sencilla: por escandaloso, pues despierta a los habitantes con el toque de las campanas.

Cabría que todos hiciéramos una reflexión sobre por qué gobiernan los intolerantes. La respuesta está en nosotros mismos.

En lo personal no me molesta que el cura toque las campanas, como tampoco me molesta que el judío guarde el shabbat o que el musulman lea el Corán o que el yogui medite en un parque. Lo que me enojaría en gran manera sería que un día ni el católico, ni el judío o el musulman o el yogui hicieran aquello que les hace feliz.

Ahora que los testigos rusos no pueden predicar libremente ni reunirse, ni compartir sus creencias, ahora sí estoy lleno de rabia.

EU también es región 4

Estados Unidos es muchas cosas. Una gran extensión de terreno,  tierra de emprendedores, de gente trabajadora, de innovadores en los campos de la ciencia y la investigación; ciudades modernas y con servicios públicos adecuados… pero también es cuna del pseudo cristianismo puritano, que es racista. También es Estados Unidos el lugar de la intolerancia, de hipocresía en cuanto a las drogas; de la soberbia de sentirse con el mandato divino de arreglar el mundo… y en ese andar demuestran que también padecen de los mismos males que el tercer mundo o región 4, para ponerlo en términos más modernos.

Su flamante nuevo residente se pelea con todo mundo, es como los dictadores o autócratas de latinoamérica que manotean y gritan a la menor provocación. La nueva administración está llena de incompetentes -su presidente es un hombre de negocios que se ha ido a la quiebra ¡siete veces!- que desconocen protocolos y formas; inventan masacres, amenazan con apuntar nombres de las naciones que no estén con ellos. Vamos, esas cosas ni Videla, ni Pinochet, ni Trujillo.

El país que más se ha beneficiado con la globalización, tiene a un gobierno que la maldice, que la odia y se avergüenza de ella. Ellos, que han tomado los beneficios por la buena o por la mala, se dicen abusados por países como México.

Siempre he creído que la historia de Estados Unidos es como una película, pero ahora creo además que es una de esas infames de serie b. Lo que acá conocemos como churro. Los ciudadanos estadounidenses no saben ni cómo se metieron en eso, y peor aún, no tienen la menor idea de cómo salirse.

Hay los que dicen que no llega a 10 meses en el poder, hay otros que dicen que solo serán 4 años.

A saber.