En el correr no todo es correr

Para llevar un buen plan de entrenamiento se requiere, además de disciplina y constancia, otros elementos que quizá no parezcan, de primera mano, tener mucha relación con el gusto de correr.

Estos elementos son, el apoyo y comprensión de tu familia, por ejemplo.

Los entrenamientos requieren tiempo, más si te toca hacer tirada larga. Por eso es necesario que la familia entienda y apoye lo que estás haciendo. Si se está entrenando para una maratón,  hay que explicarle muy bien a los integrantes de la familia que es un desafío de 42k. Que requiere mucha dedicación, pero que es algo que quieres hacer y que cuentas con ellos. Que habrá días que estarás tan molido que no querrás salir a dar la vuelta o a comprar el mandado. Que te acostarás temprano a dormir para reponer fuerzas. En fin. Sin el apoyo de la familia,  nada más no es posible.

No todo es correr cuando se está corriendo.

Y la lluvia

Te calzas las zapatillas de correr, ajustas las agujetas para que no queden ni muy sueltas ni muy rígidas, parece cualquier cosa, pero no lo es y el que practica running lo sabe. Si van muy flojas, la zapatilla tendrá un juego que será incómodo al dar el paso. Si van rígidas, puede ocasionar lesión.

El correr “cualquiera lo hace”, dicen los ignorantes, pero hacerlo bien, lleva tiempo y hay corredores que nunca aprenden a hacerlo bien, y no hablamos unicamente de corredores amateurs, hay corredores profesionales que no desarrollan la correcta forma de correr.

Tampoco es lo que nos hacen creer las grandes marcas comerciales y las revistas dedicadas al running. El correr es bastante simple, pero no en la técnica, sino en la indumentaria. NO necesitamos las zapatillas de alta tecnología y éstas, propiamente no hacen ganar a nadie una carrera. Le dan comodidad, eso sí, pero nada más. Tampoco requerimos el avanzado monitor de actividad física, ni el súper hidratante. Pero es válido hacerlo con estos accesorios.

Digo todo esto como una reflexión a partir de la sensación que tuve mientras salía a correr el día de hoy, mañana de sábado. Estoy iniciando mi preparación para el Maratón de la Ciudad de México. Pero lo estoy llevando de una manera distinta. Con música, claro, pero también escuchandoa mi cuerpo. Con calzado semi minimalista, sin las plantillas acolchonadas. El reto es refinar la técnica de pisada. Dejar lo menos posible el metatarso en el piso. Ahora voy ligero, con lo justo, sin tanto accesorio.

La mañana estaba algo fría y las calles tranquilas. Gente apresurada, esperando el transporte. Vendedores ya dispuestos con su mercancía. Unos 400 metros de trote ligero y de allí a apretar la velocidad. Hay que imponerle disciplina a la capacidad pulmonar.

Y la lluvia, por supuesto, porque es junio.

Hablemos de correr

79. Ese es el número que marca el reloj digital que indica los días que faltan para el Maratón de la Ciudad de México. Es el mismo número en el que nací, 79 del siglo pasado. No creó en la numerología, pero se me hace curiosa la coincidencia, porque es justo en este día que he quedado inscrito al evento deportivo del año, de mi año, para ser más precisos. Llevo algunas semanas sin salir a correr. Salvo algunas carreras como la de Volaris o la de la Gran Fuerza de México, no he corrido alguna otra en lo que va del año, que ya es la mitad. De 2014 para acá, que es cuando decidí salir a correr, este año es el que menos he entrenado. Mejor dicho, este año no he entrenado. Las dos carreras que ya mencioné, las hice así, confiando en lo mucho que camino. Dejé de correr por una molestia que traigo desde el año pasado en la rodilla y que me hizo sufrir mucho en el medio maratón del ejército del año pasado. Pero eso es historia pasada.

Me quedan 79 días para entrenarme. Son pocos, según los programas de entrenamiento recomendados por destacados entrenadores. Ellos recomiendan por lo menos 4 meses. Yo tengo poco menos de dos para correrlo. Pero yo nunca he seguido los métodos de estos entrenadores. Corro libre, mi inspiración son los rarámuris, los “nacidos para correr”. Así que 79 días son muchos para salir y correr.

Haré lo que Travis en Taxi Driver: dejaré esta vida sedentaria, castigaré a mi cuerpo con entrenamiento.

Para llegar a esos 42k, antes hay que recorrer muchísimos más.

Pues eso.

El Mago Septién

Crecí en los años en que el régimen priista iba de salida. El control se sentía aún. Todo lo vigilaba el aparato burocrático, los precios, el tipo de cambio en la moneda, la inflación, lo que se exhibía en los cines, los teatros, los conciertos…y sin duda en la televisión.  Este régimen, aunque decadente, se sentía en cada aspecto de la vida de un mexicano. No se podía decir la más leve cosa que pareciera ataque al gobierno, pues era uno censurado…en su propia casa!

Me remonto a esos tiempos en los que en la televisión no había tanta variedad de contenidos, en la que, o era la televisión gubernamental o la señal privada de Televisa, que era peor que la estatal. La razón es porque, aún en esa televisión tan limitada, había un remanso, una chispa de magia: la del Mago Septién.

Fuera uno aficionado al Béisbol o no -y yo lo era, lo soy- no se perdía uno la Serie Mundial, comentada por el Mago y Sonny Alarcón. Comentaristas amenos e inteligentes, Agradables, amenos. Que hacían que un juego que bien podía durar 3 horas y media, se hiciera corto. El gran Mago era todo estadística y anécdotas. Yo escuchaba embelesado lo que él decía de Babe Ruth, de las ligas negras…

Ahora que se ha ido El gran Mago Septién se queda un gran vacío en el Béisbol, en el deporte y en la televisión en general.

Que tiempos los de antes, en que los comentarista deportivos eran “magos” y no “animales”.

Porque vaya que no es lo mismo que narre un partido un “mago”, a que lo haga un “pollo”.

NFL la liga -casi- perfecta

Es cierto, ese deporté en mi país es más bien ajeno. Las televisoras se empeñan en forzarnos a ver el fútbol soccer de mala manufactura nacional. Hace tiempo que dejé de ser aficionado a la liga mexicana de soccer. Los partidos son tan predecibles y aburridos que hay que ser bastante masoquista para seguir sus transmisiones. Como otros, he puesto mi mirada en otras ligas y deportes. Desde luego que el tenis es el más elegante y educado deporte que aprecio. También sigo el béisbol, el basquetbol y el fútbol americano.

Pero ya decía que ese deporte es algo lejano para nosotros. Los mexicanos no tenemos la condición física para competir en la NFL que es la crema de la crema de ese deporte.

Pero desde hace unos años la NFL ha sabido hacerse de un público fiel a pesar de que no se realizan juegos acá. Uno que otro en pretemporada y nada más.

Pero cuando llega el Súper Bowl todo cambia y me atrevería a decir que rebasa en audiencia a cualquier final de fútbol soccer nacional.

Y es que los equipos que juegan en la NFL no tienen la disparidad que suele haber en las ligas de soccer. Eso sin contar el ya tradicional espectáculo de medio tiempo. Bueno, el espectador y telespectador espera con ansia hasta los comerciales que se transmitirán!

Como todo lo humano, no es perfecta la NFL pero casi.