El día que Marx se olvidó de los actores

Las redes sociales sirven para muchas cosas, del cotilleo a la broma, el romance, el insulto, la política, los memes, las recetas vegetarianas, el running. Pero también sirven para que actores y extras conozcan las vacantes para diversos espectáculos, programas de tv, culebrones y películas. El actor, según  recuerdo escribió Lenin en su obra El Arte y la Revolución, es un ser inútil porque no participa en el proceso de producción, como sí lo hace el campesino o el obrero. Lenin, hay que recordar, entendía el arte como propaganda. Si no servía como medio para enaltecer la emancipación del proletariado, no había razón para que existiera.

A Lenin le concedo la mitad de su teoría, solo la mitad. El arte es inútil. Claro, porque nace a partir del ocio. De ese tiempo muerto que desemboca en creatividad.  Pero el arte sí participa en los proceso de producción. Genera empleos y es una industria.

Pero esta industria del entretenimiento ha venido desmereciendo la labor en los últimos años. Al actor ya no se le ve como algo esencial para la producción de contenidos. Ahora se le ve como a algo que se puede suplantar como a cualquier cosa.

Un actor no es lo mismo que una palmera o una lámpara o una escalera. Un actor es un ser que ha dedicado bastante tiempo a su preparación. Pero ahora al actor lo suplen con personas que igual y son simpáticas, pero desconocen de métodos de actuación. Baste ver el “portafolio” que envían cuando se postulan para un papel. Fotos que más parecen de la sección de contactos sexuales de cualquier diario que de un actor profesional.

Y si surgen los pseudo actores, no pueden faltar los pseudos agentes que pactan con las empresas de contenidos. Aquí es donde se jode la cosa. Porque estos tipos son los únicos beneficiados en la negociación actor-empresa.

He visto anuncios como este: empresa de televisión, solicita extras para personaje atlético, que sea bien parecido, tipo europeo. Grabación todo el día. $500 pesos al corte. Estos tipos de existir el infierno, seguro ya poseen una buena porción. Lo piden atlético, bien parecido y de perfil europeo, pero le pagan como a trabajador de la construcción en país de tercer mundo.

Quizá todo se deba a que el gran pensador Marx, nunca nos concedió a los actores un lugar en su bastísima obra.