La izquierda mocha

La izquierda mocha

y gustosa de los culebrones

Alejandro Arrieta
La periodista más radical de México y la revista de análisis político más influyente del país, han unido fuerzas y recursos para elaborar llevar a cabo una investigación sobre un tema que, sin duda, debe preocupar -o al menos así lo creen la periodista y la revista- a los mexicanos: si la boda eclesiástica del presidente  y su mujer es válida o no. Nótese que no es el matrimonio que se inscribe y del que queda registro en el juzgado civil. No. Aquí el que es objeto de investigación es el eclesiástico, que en México, gracias a las leyes de Reforma, tiene un significado meramente simbólico. El matrimonio válido es el civil, el que se contrae ante un juez representante del Estado. El otro es una mera bendición que reciben los creyentes. Si así son las cosas ¿Por qué importa tanto a la periodista y a la revista Proceso?

Para ningún mexicano medianamente informado es un secreto que tanto Carmen Aristegui como Proceso se traen una suerte de “guerra” con el gobierno. Esta investigación lo confirma. ¿En qué ayuda al país que el presidente sea casado o no por la religión de su preferencia? Sin duda que en nada. Pero si hace escándalo, ruido y este ruido mantiene en estado agitado a las redes sociales.

Si fuera un tema de favoritismo a ciertos grupos empresariales, como fue el caso de la llamada Casa Blanca, se entiende que el propósito de la investigación es mostrar a la sociedad la corrupción con la que el gobierno se maneja. Pero no se sabe la razón por la que una revista de análisis político y una periodista con gran reconocimiento hacen una investigación que más bien pertenecen a la prensa rosa.

Cosa curiosa que este tipo de investigaciones tengan a la izquierda mexicana muy intrigada y alarmada sobre los asuntos espirituales del presidente. Seguramente esa izquierda pro aborto, pro matrimonios del mismo sexo y pro legalización de las drogas acude cada domingo a misa y comulga sin falta.

Cosa curiosa que esa izquierda que tiene a Benito Juárez como a uno de sus santos laicos, se olvide de las leyes de Reforma, en las que se establecen perfectamente y con claridad las cosas que son del César y las que son de Dios.

A esa izquierda le sobra pose y le faltan lecturas.

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